Descubrimiento
Inventario continuo de lo que hay: equipos, servidores, aplicaciones y lo que apareció esta semana sin que nadie avisara.
Toda organización tiene vulnerabilidades; la diferencia está en cuáles corrige primero y qué tan rápido cierra el ciclo. Operamos Vicarius para descubrir de forma continua las debilidades de su parque, entender cuáles son realmente explotables en su contexto y llevarlas hasta la remediación —no solo hasta el informe.
Un listado de miles de CVEs no es un plan. Nosotros filtramos el ruido, priorizamos por riesgo real y exposición, y coordinamos la remediación con su equipo hasta verificar que la brecha quedó cerrada. Usted recibe menos superficie expuesta, no un PDF más.
Es que Lynxsource descubra, priorice, remedie y verifique por usted las vulnerabilidades de su parque, en lugar de entregarle un escaneo para que su equipo decida qué hacer con él.
Escanear y reducir riesgo no son lo mismo. Un escaneo produce una lista —a menudo de miles de líneas— donde todo aparece con la misma urgencia aparente y nada indica qué es explotable de verdad en su entorno. Esa lista, sola, no baja el riesgo: lo documenta.
La gestión empieza donde el escaneo termina. Alguien tiene que separar lo que un atacante podría usar mañana de lo que lleva años ahí sin consecuencia, decidir el orden, acordar la ventana con quien opera el sistema, y volver después a comprobar que el parche quedó puesto y funcionando. Ese trabajo es el servicio.
Descubrimiento de activos, evaluación de sus debilidades, priorización por riesgo explotable, remediación coordinada y verificación de que quedó cerrada.
No son cinco tareas sueltas sino un mismo ciclo que se muerde la cola: lo que se verifica al final alimenta el descubrimiento siguiente. Cortarlo en cualquier punto —descubrir sin priorizar, priorizar sin remediar, remediar sin verificar— devuelve el programa al principio.
Inventario continuo de lo que hay: equipos, servidores, aplicaciones y lo que apareció esta semana sin que nadie avisara.
Qué debilidades tiene cada activo, con el detalle de versión y configuración que hace falta para decidir.
Qué se corrige primero, según lo explotable que sea en su contexto y lo expuesto que esté, no solo por su puntaje.
El parche o el cambio de configuración, coordinado con quien opera el sistema para no frenar el trabajo.
La comprobación de que la brecha quedó cerrada de verdad, que es lo que convierte una tarea en un riesgo resuelto.
La gestión de vulnerabilidades es una capa dentro de una defensa por capas.
Porque la mayoría de los programas de vulnerabilidades no mueren por falta de herramienta, sino en la priorización: corregir lo que importa exige criterio sostenido mes tras mes.
La herramienta se compra y se enciende en una tarde. Lo que no se compra es la decisión repetida: mirar la lista de esta semana, distinguir lo urgente de lo ruidoso, negociar la ventana de mantenimiento con el área que no quiere parar, y volver a mirar la semana siguiente. Ahí es donde el programa se apaga.
Como servicio gestionado ese trabajo tiene dueño. Aportamos el criterio de ver el mismo tipo de exposición en muchas organizaciones, la constancia de que el ciclo corra aunque su equipo tenga otra urgencia, y la responsabilidad de cerrar. Su gente sigue en lo suyo, que es hacer funcionar el negocio.
Descubrimos de forma continua, priorizamos por explotabilidad real, coordinamos la remediación con su equipo y verificamos el cierre antes de dar la vulnerabilidad por resuelta.
El descubrimiento no es un evento trimestral: corre de forma continua, así que un servidor levantado el martes o una aplicación que estrenó versión entran al inventario sin que nadie tenga que acordarse de añadirlos. Sobre ese inventario se evalúa qué debilidades hay y dónde.
Después viene la parte que decide el resultado. Priorizamos según lo que un atacante podría aprovechar en su contexto y lo expuesto que esté el activo, no solo por el puntaje del catálogo; acordamos con su equipo cómo y cuándo se remedia; y volvemos a comprobarlo. Una vulnerabilidad no se marca como resuelta porque se aplicó un parche, sino porque la verificación lo confirma.
Con equipo propio en Ecuador, Colombia y Bolivia, y también en Estados Unidos y Canadá.
Equipo propio quiere decir que los analistas, la automatización y el centro de operaciones son de Lynxsource. En un modelo de reventa su proveedor abre un ticket con otro proveedor y le traslada la respuesta cuando llega; aquí quien contesta es quien decide.
El servicio es el mismo en los cinco países, con el mismo SOC detrás y las mismas cifras de clasificación y respuesta. Lo que cambia es a quién tiene usted cerca, no la calidad de la vigilancia.
El escáner produce la lista; nosotros decidimos el orden, coordinamos la corrección y verificamos que quedó cerrada. La herramienta documenta el riesgo; el servicio lo reduce.
Por riesgo explotable y exposición real del activo en su entorno, no solo por el puntaje CVSS. Una vulnerabilidad alta en un sistema aislado puede esperar; una media en algo publicado a internet, no.
El descubrimiento no es intrusivo y corre sin frenar el trabajo. La remediación sí se coordina con quien opera cada sistema, para elegir la ventana que menos moleste.
Se define en el acuerdo de servicio: podemos coordinar con su equipo, que ejecuta, o encargarnos nosotros del cambio. Lo que no cambia es quién verifica el cierre.
El ciclo es continuo, con revisiones periódicas donde se repasa qué se cerró, qué queda abierto y por qué, y qué apareció nuevo.
Sí; el alcance es el parque acordado, y ahí entran endpoints, servidores y las cargas que corren en la nube.
Revisamos qué se está escaneando hoy, qué queda fuera del inventario y qué tan lejos llega el ciclo antes de detenerse. Sin costo y sin compromiso.
Respondemos en menos de un día hábil. Ecuador, Colombia, Bolivia, Estados Unidos y Canadá.